Carta del Hermano Mayor

 

Domingo de Ramos, 5 de abril de 2020

 

 

Queridos Hermanos en Cristo:

Ya es Domingo de Ramos, el día que tanto anhelamos que llegue los que formamos parte de esta Hermandad. Hoy el Señor entrará de nuevo, de forma triunfal y montado en una borriquita, en nuestras vidas, en nuestros corazones y en nuestras casas, dando comienzo a la Semana Santa.

Esperamos que, pese a la dificultad del momento que vivimos, los distintos medios que hemos procurado a través de las redes de comunicación de la Hermandad os hayan permitido tener una Cuaresma plena, consciente y centrada en preparar los días que ahora llegan.

Nuestra Hermandad no saldrá hoy a la calle constituida en cofradía, pero ello no será óbice para que todos y cada uno de nosotros hagamos nuestra particular Estación de Penitencia doméstica. Darán las seis y media de la tarde, y estoy seguro de que todos abriremos las puertas de nuestras almas de par en par, como si fueran las de la Basílica de San Miguel, y con el simple gesto de persignarnos, habremos puesto nuestra Cruz de Guía en la calle, para empezar el diálogo con el Señor y Su Madre, en Estación de Penitencia. Todos a la vez, a la misma hora, con la medalla de nuestra Hermandad, en familia, juntos en la maravillosa unidad que procura la oración.

No nos faltan motivos para rezar e intenciones por las que ofrecer esta peculiar Estación de Penitencia. Además de nuestras intenciones personales y las del Papa, no debemos olvidar a las víctimas de la terrible lacra que estamos padeciendo, ni tampoco a sus familias, para las que hemos de implorar el consuelo divino. También hemos de pedir por la pronta sanación de los enfermos, así como por tantos héroes (algunos Hermanos nuestros) que en primera línea están combatiendo esta pandemia, a riesgo de contraer ellos mismos la enfermedad, rogando a Dios que los proteja y guíe en su trabajo.

Este es también un año singular por otros motivos. Cumplimos treinta años de Hermandad y veinte desde que el palio de María Inmaculada saliera por primera vez un Domingo de Ramos. Dos efemérides que no podremos celebrar este Domingo de Ramos, pero que seguro que podremos hacerlo a lo largo del año.

Esta Hermandad siempre ha sabido comprender el valor del sacrificio de no salir un Domingo de Ramos cuando alguna circunstancia, como la lluvia, lo ha impedido. En estos momentos, con más motivo hemos de aceptar la voluntad del Señor y ofrecer el sacrificio que el no salir pueda comportar.

Además de aceptarlo, hemos de agradecer muy especialmente el trabajo de todos aquellos que con tanta ilusión habían empezado a preparar este día: los equipos de Priostía, Diputado Mayor de Gobierno, Mayordomía y Secretaría, así como ambas cuadrillas de costaleros y sus capataces, que habían comenzado sus ensayos en el mes de enero. También hemos de agradecer la ingente colaboración recibida desde el Ayuntamiento de Madrid, cuyo Alcalde en varias ocasiones en estos meses nos ha manifestado su ilusión por salir con nosotros. Y perdonad que, por último, nos acodemos de nuestros niños, que con tanta ilusión esperan la llegada del Domingo de Ramos para vestir sus primeras ropas nazarenas.

También hemos de agradecer el gesto generoso de muchos hermanos que, pese a saber que no celebraremos la Estación de Penitencia, han donado a la Hermandad el importe de la limosna de salida. Ello nos ha permitido afrontar alguno de los gastos en los que ya habíamos incurrido e incluso realizar una aportación, junto con otras Hermandades y Cofradías y en coordinación con la Comunidad de Madrid, a un fondo destinado a sufragar costes del hospital instalado en Ifema. Todos estos Hermanos recibirán una papeleta de sitio simbólica de la Estación de Penitencia de este año. Si alguien más estuviera interesado puede solicitarlo a través del email de Mayordomía (mayordomia@losestudiantes.org).

No quiero terminar esta carta sin tener un recuerdo muy especial a Don José Antonio Galera, quien fuera fundador de la Hermandad, que se marchó al Cielo hace unos pocos días, y desde allí está ya velando por su Hermandad y por todos nosotros. Esta es otra circunstancia a la que habremos de dar el suficiente relieve una vez termine el confinamiento.

Os deseamos un feliz Domingo de Ramos y una muy dichosa Semana Santa, en familia, en la intimidad de vuestras casas, dentro de las circunstancias que nos toca asumir. Que sea muy rica en oración, viviendo intensamente la Pasión del Señor, procurando revivir todos y cada uno de los momentos de esta, como un personaje más, para así llegar a la alegría plena de la resurrección que en siete días celebraremos. Desde la Hermandad procuraremos seguir ofreciéndoos medios para la oración a través de la web y las redes sociales.

Acudamos también intensamente a Nuestra Madre Inmaculada que, como buena madre que es, no nos dejará de su mano y velará por nosotros.

En la esperanza de que vosotros y vuestras familias estéis bien y nos podamos ver en breve, y rogando también que os cuidéis mucho y cuidéis a los que tenéis alrededor, recibid un muy fuerte abrazo de vuestro Hermano Mayor y de toda la Junta de Gobierno de vuestra Hermandad.

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