Medallas BLANCA Contorno copia

Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Fe y el Perdón, María Santísima Inmaculada Madre de la Iglesia y Arcángel San Miguel
“Hermandad de los Estudiantes”

Estación de Penitencia

En el atardecer del Domingo de Ramos la Hermandad se conforma en cofradía para realizar estación de Penitencia en la Parroquia de San Juan y Santiago dentro del dédalo de calles y plazuelas de los alrededores del palacio real.

Los Nazarenos llevan bajo su túnica todo el espíritu de la Hermandad. Es penitente -el color negro ruán de la túnica significa el ascetismo de su sacrificio- da testimonio público de su fe y acompaña a los Sagrados Titulares formando la cofradía que procesiona para hacer cada año su estación de penitencia.Los Nazarenos van cubiertos por el antifaz y el capirote que ocultan el rostro pero permiten que la penitencia sea visible para todos los transeúntes. Van fajados con el esparto que ciñe su cintura, muestra la recia austeridad de este tipo de mortificación y ayuda a portar los pesados cirios que les caracterizan como Hermanos de Luz.

Dos cuadrillas de Costaleros. Hermanos que voluntariamente se ofrecen para este menester en un inolvidable ritual conocido con el nombre de igualá.

En ella se tallan los costaleros, se confecciona el cuadrante con los puestos en cada trabajadera, se prevén los relevos y se asigna cada puesto: corriente, patero, fijador, etc.

Desde que se apagan los ecos de la Navidad, las cuadrillas de costaleros comienzan a ensayar en las frías noches de invierno. Las voces de los capataces, de los contraguías, el fervor devoto de los costaleros que deja sentir en el aire el roce de sus alpargatas, el crujir de la madera de la parihuela, el vaho en el aliento cuando por fin reposa el paso tras el golpe de martillo del capataz.

Los costaleros llevan sobre su cuello el fervor de una fe que se muestra al mundo. Ellos no ven, no pueden contemplar la belleza de una revirá o el alarde de una chicotá de valientes o la luz de la candelería arrancar destellos en el rostro de la Señora.

Van a ciegas, pero rezan con los pies, con sus vértebras, con el sudor de los hermanos que a su lado hacen caminar el paso.

Damas de Mantilla tras el paso de nuestro Señor marcan un carácter especial a nuestra hermandad, precediendo los primeros tramos de nazarenos de cera blanca.

Delante de cada paso tramos de respeto formado por pertigueros, ciriales, monaguillos entre una nube de incienso anteceden “el altar” de los dos pasos de nuestros titulares.

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