Patrimonio Artístico

En la procesión, la del Santísimo Cristo es la primera imagen que sale a la calle y se porta sobre un paso de caoba que mantiene el color de dicha madera. Está decorado con cabezas de ángeles e iluminado por cuatro cirios de cera. El paso es de estilo sevillano y fue realizado por Manuel Guzmán Bejarano en Sevilla. Es llevado por treinta costaleros. Dos días antes de la procesión, al finalizar el Via Crucis y la jura de los nuevos Hermanos, la imagen es llevada en Vía Crucis hasta su paso procesional. Su acompañamiento musical en la procesión es un trío de música de capilla: fagot, flauta travesera y clarinete.

La imagen de María Stma. Inmaculada Madre de la Iglesia es llevada en un paso de palio de doce varales, hecho con plata y bordados e iluminado por ochenta cirios, dos faroles entrevarales y dos candelabros. El paso fue realizado por el orfebre Manuel de los Ríos, y los bordados por Francisco Carrera, ambos sevillanos. El paso es portado por treinta costaleros. En la procesión, es acompañada por la Unidad de Música del Regimiento de Infantería Inmemorial del Rey 1 del CGE, una de las mejores bandas militares del país. Esta imagen procesionó por primera vez en el año 2000.

El patrimonio musical viene marcado por la cercanía y la abrumadora generosidad de los Directores de la Música de la Unidad de Música del Inmemorial para con la Hermandad lo que se ha traducido también en forma de regalo, musical, claro está, habiendo sido donatarios de bellas composiciones musicales dedicadas a las Sagradas Imágenes de nuestra devoción.

Así, en el año 1998, en el concierto de marchas procesionales, la Música del Inmemorial, dirigida por el Teniente Coronel D. Abel Moreno Gómez, interpreta por vez primera la marcha “Inmaculada, Madre de la Iglesia” compuesta por este prestigioso maestro para la imagen de la Virgen, titular de la Hermandad.

Esta marcha combina por un lado la elegancia y sutileza de la cofradía estudiantil con la pomposidad de su carácter pontificio, sugiriendo asimismo un contrapunto entre la sobriedad y austeridad del paso del Señor con la alegría de la llegada del palio de Nuestra Señora. Esta marcha fue interpretada por la Música del Inmemorial en el Concierto que ofreció en la Catedral de Sevilla, en el año 2000, que fue grabado en un disco de la discográfica Pasarela.

foto 17Años más tarde, en 2003, Abel Moreno volvió a tener una generosa muestra de cariño con su Hermandad, al regalarnos una bella composición de capilla, dedicada a nuestro titular cristífero, titulada “Cristo de la Fe y del Perdón”, y que fue estrenada en el concierto de dicho año. Esta composición, para oboe, clarinete y fagot, mueve a quien la escucha a tener el mismo sentimiento de paz y misericordia que irradia el bello rostro de Nuestro Cristo.

El siguiente gran regalo musical fue el que nos hizo el otrora Director de la Música, el hoy Coronel D. Enrique Blasco, magnífica persona y excelso músico, cuya finura artística como ejecutante y compositor pudimos gozar en los años de su mando al frente de la Música. Ese obsequio fue la preciosa marcha “Ave María, Santísima, Inmaculada”, inspirada en el Ave María de Tomás Luis de Vitoria. Es esta una pieza sublime, de una extrema delicadeza y que en su transcurso, alternando fuertes y suaves, entona el citado Ave María de Vitoria, yendo in crescendo hasta confluir en un precioso trío intimista que da paso al cierre, de nuevo fuerte, de la marcha.

No obstante, el primer regalo musical que la Hermandad recibió fue la marcha “Virgen Inmaculada, Madre de los Estudiantes” compuesta por el joven compositor Abraham Pablos Medina, y que fue estrenada en concierto en el año 1996, en la Basílica de San Miguel, siendo interpretada por la Música del Inmemorial, con Abel Moreno al frente.

La orfebrería está asociada casi en exclusiva, al sevillano taller Orfebrería Andaluza fundado y regentado por el maestro orfebre Manuel de los Ríos. Insignias como el asta del guión de San Miguel rematado por un portentoso San Miguel en la típica actitud de combate frente al demonio y por supuesto toda la ejecución del Paso de palio de la Virgen Inmaculada que encargado en el año 1997 .

Aunque ya hemos hablado de la orfebrería del palio, queremos destacar también el los trabajos en bordados realizado por D. Francisco Carrera Iglesias “Paquili”:

– PALIO.- De los llamados de tipo “mixto” rematado en fina crestería de material plateado y de la que cuelgan las “caídas” o bambalinas en tejido de terciopelo granate muy oscuro ricamente bordado en oro.

– RESPIRADEROS del Paso de Palio .- Revestidos de material plateado muy labrado, con molduras arriba y abajo, ingletes, pilastras y cartelas que, sobre fondo de malla bordada, representarán los quince misterios del Rosario.

– MANTO de nuestra Señora – Liso, sin bordados, en terciopelo a juego con el palio. Sin embargo, inicialmente no se incluyó otro elemento del palio que normalmente es bordado, los faldones

foto 18Asimismo, se deben a Paco Carrera seis trajes de paje que, confeccionados en terciopelo negro y galón dorado, siguen el patrón de los trajes que para un uso análogo existen en la Hermandad de San Isidoro de Sevilla.

La última aportación de Paquili al patrimonio de la Hermandad es un precioso guión de nuestro santo titular, San Miguel Arcángel, realizado en bordado en oro, sobre terciopelo granate oscuro, y en el que en el centro de un magnífico marco de motivos vegetales figura el lema del Santo Ángel: “Quis sicut Deus”.

Si bien la producción artística de Paquili prácticamente monopoliza el bordado en esta Hermandad, hay dos piezas reseñables que se deben al taller de los Hermanos Labanda Urbano, de León. Pablo y Álvaro Labanda son dos queridos miembros de la Hermandad, a la que también pertenecen sus otros hermanos, todos ellos costaleros del paso de la Virgen.

Los Hermanos Labanda son los autores de la bandera pontificia que posee la Hermandad, bordada en aplicaciones de diversos materiales como hilo de oro y plata, cordones e incluso cristales. El bordado se corresponde con el escudo pontificio, la tiara pontificia con las llaves del reino de los cielos.

El taller de los Hermanos Labanda también diseñó y confeccionó un repostero o dosel que se utiliza en las grandes ocasiones de la Hermandad, tales como Funciones Principales, Pregones, etc. De tamañas dimensiones, consta en el centro del escudo de la corporación bordado, y dos calles laterales bordadas en hilo de oro, con motivos pontificios (tiaras y llaves).

En el año 2014, Álvaro Labanda fue llamado por el Señor para formar parte de su cuadrilla eterna e igualar con otros Hermanos que le precedieron. Desde entonces, Pablo Labanda ha continuado con la labor del taller de bordado.

La Hermandad cuenta en su patrimonio con diferentes enseres bordados, algunos en uso, como por ejemplo, un simpecado del siglo XVIII al que se incorporó en los años 80 una cartela pintada con la imagen de la Virgen, u otros que no se usan (guiones, casullas, dalmáticas, etc.) pero que sus bordados, en algunos casos muy notables, podrán ser reutilizados en el futuro para la confección de nuevas insignias.